Sao Paulo, 3 nov (Futbol Mundial) - La Fiscalía brasileña ordenó hoy una inspección en la Arena Corinthians, el estadio construido en la ciudad de Sao Paulo para el Mundial de fútbol que Brasil organizó en 2014, con el fin de determinar si las fallas descubiertas en los últimos días constituyen una amenaza para los hinchas.

La inspección fue ordenada por el Ministerio Público del estado de Sao Paulo dos días después de que el club Corinthians, propietario del estadio, admitiera que detectó una fuga interna de agua en el aparcamiento del estadio que puede conllevar el riesgo de un deslizamiento de tierra.

En los últimos meses el equipo paulista tuvo que tapar huecos en el asfalto del aparcamiento provocados por la lluvia y que afectaron incluso a la autopista que rodea el estadio por el lado este con pequeños movimientos de tierra.

En el estadio construido por la empresa Odebrecht, mayor constructora de Brasil y salpicada por varias denuncias de corrupción, se han registrado otras fallas estructurales, como la caída de parte del techo.

El Ministerio Público informó en un comunicado de que determinó la inspección "ante la gravedad de los hechos denunciados, que ofrecen riesgo a la integridad de las personas que lo usan, y ante la necesidad de verificar si el estadio reúne condiciones de seguridad para realizar eventos deportivos y de otra naturaleza".

La Fiscalía admitió que ya existe una investigación sobre las condiciones de infraestructura del estadio y que la inspección ayudará a determinar si el estadio "puede continuar funcionando".

Agregó que la inspección técnica analizará la posibilidad de que la fuga interna de agua pueda afectar los graderíos o el área externa del estadio.

Odebrecht ha negado que existen riesgos para el público.

"A lo largo de estos dos años y medio de operaciones se han realizado en el estadio decenas de partidos de fútbol y diversos otros eventos, sin que ofrezcan cualquier riesgo a los usuario", informó Odebrecht a través de la página en internet del Corinthians.

La Arena Corinthinas, que tuvo un costo de 1.000 millones de reales (unos 312,5 millones de dólares), fue inaugurada en junio de 2014 con el partido Brasil-Croacia, el primero del Mundial de 2014.

El estadio, más conocido como el 'Itaquerão', fue una de las doce sedes del Mundial y su construcción estuvo salpicada por incidentes que pusieron en riesgo la celebración del partido inaugural.

Dos operarios murieron el 27 de noviembre de 2013 al desplomarse parte de la cobertura metálica del estadio, provocada por la maniobra accidental de una grúa cuando izaba el último módulo de la estructura.