Futbol Mundial.- La Copa Mundial de la FIFA 2026 vivirá este sábado uno de sus primeros grandes capítulos. Brasil y Marruecos se enfrentarán en el Estadio Nueva York/Nueva Jersey en un duelo que promete emociones de principio a fin y que podría marcar el rumbo del Grupo C.
No se trata solo del estreno de Brasil en el torneo. También será el debut mundialista de Carlo Ancelotti al frente de la Canarinha, una selección que llega con la presión de volver a conquistar el título que se le niega desde hace más de dos décadas.
Pero enfrente estará un rival que ya dejó de ser sorpresa. Marruecos llega con la confianza por las nubes después de su histórica actuación en Qatar 2022, donde se convirtió en la primera selección africana en alcanzar unas semifinales mundialistas.
Por eso, dentro del campamento marroquí nadie se siente inferior.
«Creo que en un partido como este, en un torneo como la Copa Mundial, no hay favoritos. Está al 50/50», aseguró el capitán Achraf Hakimi en la conferencia previa al encuentro.

El lateral del Paris Saint-Germain fue claro al señalar que el partido se definirá por pequeños detalles y por la capacidad de cada equipo para aprovechar sus oportunidades.
«Será un partido muy igualado; la victoria dependerá de pequeños detalles. Esperamos que la eficacia esté de nuestro lado», añadió.
Las palabras de Hakimi reflejan el momento que vive Marruecos. Lejos de conformarse con lo conseguido en Qatar, los Leones del Atlas han mantenido una línea ascendente y ahora aspiran a consolidarse entre las potencias del futbol mundial.
Su entrenador, Mohamed Ouahbi, también se mostró optimista antes del choque.
«Las vibraciones son positivas, tenemos mucha confianza. Confiamos en el estado de los jugadores y en los principios que hemos querido inculcar. Los partidos nos dirán dónde estamos», explicó el estratega.
Sin embargo, la historia no juega a favor de Marruecos.
La selección africana nunca ha ganado un partido inaugural en una Copa del Mundo y tampoco ha logrado vencer a un rival sudamericano en la competición.
Curiosamente, el único equipo de Conmebol al que se ha enfrentado en un Mundial es precisamente Brasil.
El antecedente se remonta a Francia 1998, cuando la poderosa generación brasileña encabezada por Ronaldo, Rivaldo y Bebeto derrotó con autoridad a Marruecos por 3-0 en Nantes.
Han pasado 28 años desde aquel encuentro y el contexto es muy diferente.
Brasil sigue siendo una potencia histórica con cinco títulos mundiales, pero Marruecos ya demostró que puede competir de tú a tú contra cualquier rival.
Además, la expectativa alrededor de Carlo Ancelotti añade un ingrediente especial al partido.
El técnico italiano, ganador de múltiples títulos en Europa, afronta su primera Copa del Mundo con la misión de devolver a Brasil a la cima del futbol mundial. Su capacidad para gestionar a una plantilla repleta de estrellas será puesta a prueba desde el primer día.
Con dos selecciones en gran momento, un estadio repleto y millones de aficionados pendientes alrededor del planeta, Brasil y Marruecos protagonizarán uno de los partidos más atractivos de la fase de grupos.
Porque más allá de los antecedentes y las estadísticas, este sábado habrá algo en juego que no se puede medir: la oportunidad de enviar un mensaje al resto del mundo de que están listos para pelear por la gloria en el Mundial 2026.
