Mientras la selección mexicana afina detalles para su segundo compromiso de la Copa del Mundo, programado para el 18 de junio frente a República de Corea, un inesperado protagonista se ha ganado el cariño de la afición: Merlín, un pato que se ha convertido en fenómeno viral y que ya es considerado por muchos como el amuleto del Tri.
El ave apareció durante los festejos por la victoria de México sobre Sudáfrica en el partido inaugural del Mundial. Vestido con una playera de la selección mexicana adaptada a su anatomía, Merlín fue captado caminando entre los aficionados, una imagen que rápidamente comenzó a circular en redes sociales hasta convertirse en una de las postales más comentadas de las primeras jornadas del torneo.
En cuestión de horas, el pato inspiró ilustraciones, caricaturas y una gran cantidad de memes. El fenómeno alcanzó tal dimensión que incluso las cuentas oficiales de la selección mexicana se sumaron a la conversación. “¡Esto es lo que nos hace únicos! Todos somos incondicionales, hasta quienes menos te imaginas”, publicó el combinado nacional junto a una ilustración en acuarela realizada por el usuario de X José Ángel (@RustyAngello), donde se observa a Merlín celebrando con la Columna de la Independencia al fondo.
El Tricolor también compartió otro mensaje acompañado de videos del ave que circularon en las últimas horas. “La pasión por nuestros colores no distingue especie. Te queremos mucho, patito incondicional”, escribió la selección mexicana.
Detrás de la inesperada celebridad se encuentra Carla Gómez, comerciante dedicada a la venta de agua embotellada en los alrededores de la Alameda Central. Junto a su hijo Christian, cuida de Merlín desde hace un par de años.
La popularidad del pato no se limitó a la afición mexicana. Sus imágenes cruzaron fronteras y despertaron el interés de periodistas extranjeros que se encuentran en el país cubriendo la Copa del Mundo, convirtiéndose en una muestra más del color y la creatividad que suelen acompañar a los seguidores mexicanos.
La historia de Merlín también refleja la capacidad de la cultura popular mexicana para apropiarse de símbolos inesperados y convertirlos en emblemas colectivos. Incluso en un torneo señalado por sectores de la afición como elitista debido al elevado costo de los boletos, el pato se ha abierto paso como una figura espontánea y cercana, nacida en las calles y adoptada por miles de seguidores que sueñan con acompañar al Tri en una nueva aventura mundialista.
