Nueva Zelanda dio una de las primeras sorpresas del Grupo G al rescatar un empate 2-2 frente a Irán en el SoFi Stadium de Los Ángeles, durante la jornada inaugural del Mundial 2026. El conjunto oceánico desafió todos los pronósticos y estuvo cerca de firmar una victoria histórica ante uno de los equipos llamados a pelear por el liderato de la zona.
Después de la igualdad entre Bélgica y Egipto, el encuentro representaba una oportunidad inmejorable para que alguno de los dos se adueñara de la cima en solitario. Sin embargo, la destacada actuación de la dupla ofensiva formada por Chris Wood y Elijah Henry Just cambió por completo el panorama y dejó a Irán con más dudas que certezas.
La sorpresa llegó muy temprano. Apenas al minuto seis, Wood participó en una gran combinación ofensiva que terminó con una potente definición de Elijah Henry Just para colocar el 1-0. El golpe tomó por sorpresa al conjunto asiático, que tardó varios minutos en recuperar el control del partido.
Con el paso del tiempo, Irán comenzó a reaccionar. Tras la pausa de rehidratación encontró el empate gracias a una jugada construida por Shahriyar Moghnlou, quien aguantó el balón y esperó la llegada de Ramin Rezaeian. El lateral definió con gran calidad utilizando la parte externa del pie derecho para firmar el 1-1.
El cierre de la primera mitad tuvo un claro dominio iraní. La posesión y la iniciativa estuvieron de su lado, aunque la falta de precisión en los últimos metros evitó que pudiera reflejar esa superioridad en el marcador.
Nueva Zelanda volvió a golpear al inicio del complemento. A los 54 minutos reapareció la sociedad que había generado la primera anotación. Esta vez Just recibió una asistencia de Wood y definió con un disparo cruzado imposible para Alireza Beiranvand, devolviéndole la ventaja al representativo de Oceanía.
Cuando el panorama lucía complicado para los favoritos, apareció nuevamente Rezaeian. El lateral lanzó un centro preciso que encontró la cabeza de Mohammad Mohebi, quien convirtió el 2-2 al minuto 64 para rescatar a su selección.
En los minutos finales, Irán intentó inclinar la balanza a su favor, pero le costó encontrar claridad. Mehdi Taremi nunca logró marcar diferencias, mientras que Rezaeian se consolidó como la figura de su equipo con un gol, una asistencia y participación constante en las acciones más peligrosas.
Aunque la diferencia de jerarquía entre ambos planteles parecía evidente en la previa, el desarrollo del encuentro contó una historia distinta. Nueva Zelanda aprovechó la que probablemente era su mejor oportunidad para sumar en el grupo y respondió con personalidad. Irán, por su parte, dejó escapar una ocasión importante y ahora estará obligado a buscar resultados positivos frente a Bélgica y Egipto, los otros aspirantes a avanzar en el Grupo G.
