Tras ocho largos años de espera, de tragos amargos y de profunda reconstrucción la Selección Colombia finalmente regresó a la máxima fiesta del futbol, y lo hizo con la jerarquía, el ritmo y la alegría que la caracterizan. En el inmejorable e imponente escenario del Estadio de la Ciudad de México (el siempre mítico Azteca), la escuadra cafetera selló un vibrante triunfo de 3-1 ante una aguerrida debutante Uzbekistán, tomando por asalto el liderato del Grupo K tras el empate entre Portugal y Congo.
El muro de Cannavaro y el desahogo Tricolor

La celebración colombiana, que había comenzado un día antes con un monumental banderazo en el Ángel de la Independencia, se trasladó a las gradas del Coloso de Santa Úrsula ante más de 80,000 almas. Sin embargo, sobre el césped, el panorama inicial fue un auténtico dolor de cabeza. El técnico de Uzbekistán, el legendario defensor italiano Fabio Cannavaro, diseñó un bloque profundo de hasta cinco hombres que asfixió los primeros circuitos sudamericanos.
Tras un aviso temprano de Jhon Arias y un disparo de Luis Díaz que dramáticamente besó el poste izquierdo, la insistencia cafetera rindió frutos al minuto 40. El «Guajiro» Díaz sacó un centro apretado al área que Daniel Muñoz empalmó de manera acrobática en el aire, rompiendo por fin el candado asiático y haciendo estallar de júbilo a la fanaticada.
Un susto para los libros de historia y la furia del Guajiro
El complemento trajo consigo una lección de que en el Mundial nadie regala nada. Al minuto 59, los uzbekos aprovecharon un parpadeo en la zaga colombiana. Camilo Vargas logró rechazar un potente disparo de Eldor Shomurodov, pero en el rebote, Abbosbek Fayzullaev apareció para empujar el balón de cabeza, marcando el 1-1 parcial y el primer gol en toda la historia de Uzbekistán en una Copa del Mundo.
Pero este equipo de Néstor Lorenzo no es el mismo del pasado. Forjado en la resiliencia, blindado por una eliminatoria espectacular (donde superó a Brasil y Uruguay) y fortalecido por su camino en la Copa América 2024, Colombia reaccionó como un gigante. Apenas seis minutos después del empate, Gustavo Puerta robó un balón tras un mal saque de banda rival y habilitó a Luis Díaz. El extremo no perdonó, sacó un derechazo implacable y celebró a todo pulmón el 2-1, su primer tanto en un Mundial.
El broche de oro en la capital
Cuando el reloj agonizaba, la garra colombiana dio su última exhibición. Cucho Hernández peleó como un guerrero un balón por la pradera derecha, logrando rescatarlo para enviar un centro perfecto que Jaminton Campaz mandó al fondo de las redes con un cabezazo fulminante.
El 3-1 definitivo despidió al Estadio Azteca entre cantos, bailes y la certeza de que el gigante sudamericano ha despertado. Ahora, Colombia empacará maletas hacia Guadalajara para medirse al Congo el 23 de junio, mientras que Uzbekistán buscará reponerse en Houston ante Portugal. ¡La cumbia mundialista está de vuelta!
