Futbol Mundial.- A solo semanas de que arranque el Mundial 2026, la previa ya empieza a calentarse… pero fuera de la cancha. Canadá negó la entrada a varios funcionarios del fútbol iraní que buscaban asistir al Congreso de la FIFA en Vancouver, generando ruido político y deportivo.
La ministra de Asuntos Exteriores canadiense, Anita Anand, confirmó que, según su información, los directivos no pudieron ingresar al país, aunque matizó que la situación fue “involuntaria”. Una explicación que deja más preguntas que respuestas.
El caso: visas, aeropuerto y expulsión

De acuerdo con reportes de medios iraníes, entre ellos la agencia Tasnim, al presidente de la Federación Iraní de Fútbol, Mehdi Taj, y a otros dos funcionarios se les negó el acceso en el aeropuerto Pearson de Toronto.
La versión apunta a una supuesta “conducta inapropiada” por parte de funcionarios de inmigración. Sin embargo, otros reportes, como el de Iran International, señalan algo más delicado: Taj habría obtenido una visa días antes, pero fue expulsado posteriormente por presuntos vínculos con la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC).
La postura de Canadá: línea dura
Aunque el gobierno canadiense evitó dar detalles específicos por razones legales, el mensaje fue claro. Desde la oficina de la ministra de Inmigración, Lena Diab, se reiteró que cualquier vínculo con la IRGC es motivo suficiente para negar la entrada al país.
“La política es firme: los funcionarios relacionados con la Guardia Revolucionaria Islámica son inadmisibles en Canadá”, indicaron.
Este punto no es menor. Canadá considera a la IRGC como una organización terrorista, lo que convierte cualquier relación con ella en un obstáculo directo para ingresar al país.
Un Congreso de la FIFA bajo tensión

El incidente ocurre justo antes del Congreso de la FIFA, una reunión clave donde participan representantes de las 211 federaciones afiliadas al organismo.
El evento, que se celebra en Vancouver, es una antesala importante rumbo al Mundial 2026, organizado por Estados Unidos, Canadá y México. Por eso, la ausencia de representantes iraníes no pasa desapercibida.
Por ahora, la FIFA no ha dado una postura oficial sobre el caso, lo que añade más incertidumbre a la situación.
Más que fútbol
Lo ocurrido deja claro que, en torneos de esta magnitud, el fútbol y la política suelen ir de la mano. Lo que parecía una reunión protocolaria terminó convirtiéndose en un episodio diplomático que podría tener eco en los próximos meses.
Y mientras el balón aún no rueda, el Mundial ya empieza a jugarse… en otros terrenos.