Hay fechas destinadas a quedar grabadas en la memoria del futbol argentino. El 22 de junio ya era sinónimo de Diego Maradona y su inolvidable actuación frente a Inglaterra en México 1986, pero cuatro décadas después Lionel Messi escribió un nuevo capítulo dorado al convertirse en el máximo goleador en la historia de las Copas del Mundo.
La Albiceleste derrotó 2-0 a Austria en el Estadio de Dallas gracias a un doblete de su capitán, quien llegó a 18 anotaciones en seis Mundiales disputados y dejó atrás la marca que ostentaba el alemán Miroslav Klose desde Brasil 2014.
El histórico registro también significó el boleto de Argentina a la siguiente ronda y la posibilidad de quedarse con el primer lugar del Grupo J, siempre que Argelia no derrote a Jordania, un escenario que le permitiría evitar un cruce anticipado con España.
La jornada, sin embargo, no comenzó de la mejor manera para el astro argentino. Apenas a los nueve minutos desperdició un penal al enviar su disparo desviado del arco defendido por Alexander Schlager, sumando otro fallo desde los once pasos en una Copa del Mundo, como ya le había ocurrido ante Islandia en 2018 y Polonia en 2022.
Antes del encuentro, la pantalla gigante del inmueble mostraba un amplio favoritismo para los sudamericanos con una predicción de 84-16, mientras Messi saltaba al terreno de juego con gesto desafiante al ritmo de «Matador».
Argentina generó peligro desde los primeros minutos y reclamó un penal sobre Lautaro Martínez que finalmente fue revisado por el VAR, aunque el capitán no pudo aprovechar la oportunidad. Después tuvo otras dos ocasiones claras que fueron neutralizadas por Schlager y un oportuno desvío de David Alaba.
Con la imagen de un Messi cabizbajo y una Austria que apostó por el contacto físico e intentó incomodar a la campeona del mundo, aparecieron los recuerdos de viejos tropiezos. Pero el desenlace estaba reservado para el número diez.
En el tramo final del encuentro, una combinación entre Thiago Almada y Medina terminó con un pase atrás que el propio Almada dejó correr para que Messi definiera y firmara el gol que lo convirtió en el nuevo rey goleador de los Mundiales.
Todavía quedaba espacio para otra pincelada. Sobre el cierre, el capitán inició un veloz contragolpe por la izquierda, asistió a Julián Álvarez y, tras el rebote del arquero, apareció nuevamente para cruzar el balón y sellar el 2-0 definitivo.
Cuarenta años después de la obra maestra de Maradona ante Inglaterra, otro 22 de junio volvió a teñirse de celeste y blanco. Esta vez fue Lionel Messi quien escribió una página histórica, alcanzando una marca que lo coloca en la cima de los goleadores de las Copas del Mundo y reafirmando su lugar entre las más grandes leyendas del futbol.
