ARLINGTON, TEXAS — En un cierre de alarido, la Selección de España selló su pasaporte a los cuartos de final tras vencer 1-0 a Portugal en el Clásico Ibérico. Ante más de 70 mil almas que abarrotaron el majestuoso AT&T Stadium de los Dallas Cowboys, «La Furia Roja» encontró la luz al final del túnel para meterse a una instancia que se le negaba desde la gloria del Mundial de Sudáfrica 2010.
Ahora la Furia Roja viajará a Los Angeles, para el viernes enfrentar al ganador del duelo entre Estados Unidos y Bélgica que sera a las 8:00 de la noche, tiempo del Este de la Unión Americana en Seattle, Washington.
Dominio español y la muralla lusitana

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España inició el encuentro de manera avasallante, apostando por la profundidad y el desborde por las bandas. Con Lamine Yamal y Mikel Oyarzabal haciendo estragos por el sector derecho, y Marc Cucurella sumándose constantemente al ataque por la pradera izquierda, las aproximaciones rojas eran constantes. Sin embargo, el anhelado gol se resistía a llegar, ya fuera por la falta de contundencia de los atacantes españoles o por las providenciales intervenciones de Diogo Costa, el guardameta lusitano que se vestía de héroe.
Del otro lado, la escuadra portuguesa no se quedó de brazos cruzados. Los dirigidos por Roberto Martínez aprovecharon los veloces arribos de João Neves, Nuno Mendes y Pedro Neto, buscando siempre conectar con su máxima figura, Cristiano Ronaldo. A pesar de los esfuerzos, los embates lusitanos terminaron desviados o en las seguras manos de la portería defendida por Unai Simón.
Un final de infarto en Arlington

Cuando el reloj marcaba el minuto 89 y todo parecía indicar que el partido se iba irremediablemente a los tiempos extras (con una tensa calma donde parecía no pasar absolutamente nada), la magia se hizo presente.
Una brillante asistencia del ‘7’ de España rompió las líneas defensivas de Portugal y dejó completamente solo frente a Diogo Costa a Mikel Merino. El mediocampista, que había ingresado como revulsivo desde el banquillo, no perdonó: con una definición fría y certera, dejó fuera de combate al arquero portugués y anidó el balón en el fondo de las redes, desatando la locura en las gradas de Texas.
El drama se extendió hasta el último suspiro del tiempo de compensación. En un intento desesperado, Bernardo Silva tuvo la oportunidad de oro para igualar el marcador, pero su remate de cabeza se marchó muy por encima del arco de Unai Simón.
El silbatazo final confirmó la eliminación de Portugal y el pase a cuartos de final de una «Furia Roja» que sigue soñando en grande en este Mundial 2026.
