La presión sobre Gianni Infantino continúa en aumento. El presidente de la FIFA convocó una reunión de emergencia para este miércoles en Rabat, Marruecos, en medio de la crisis generada por el fallido proyecto FIFA Forward Enterprise (FFE), que buscaba abrir la puerta a inversión privada para gestionar los aspectos comerciales y operativos de las competiciones del organismo.
De acuerdo con Press Association (PA), en el encuentro participarán el secretario general Mattias Grafstrom y los integrantes de la junta directiva de la FIFA, después de una semana marcada por fuertes cuestionamientos internos y externos hacia la administración de Infantino.
Mientras el ambiente sigue siendo tenso, Arsène Wenger, director de desarrollo del futbol mundial de la FIFA, rompió el silencio para aclarar que no participó en la elaboración del plan y aseguró que la decisión de retirarlo era «absolutamente necesaria e incuestionable». Además, reiteró su respaldo a una FIFA «independiente» que actúe con compromiso, transparencia e integridad.
Según el reporte, Grafstrom también envió un mensaje al personal de la FIFA, calificando los acontecimientos recientes como una «triste y reprochable serie de acontecimientos» que concluyó con el abandono definitivo del proyecto. En su comunicación agradeció el trabajo realizado durante la Copa del Mundo y prometió proteger a los empleados del entorno político que atraviesa actualmente la organización.
La propuesta de crear FIFA Forward Enterprise salió a la luz la semana pasada y provocó una inmediata reacción de distintas confederaciones. El punto más polémico era la posibilidad de vender el 20 por ciento de la nueva empresa a inversionistas privados, una iniciativa que fue rechazada por la UEFA, la Concacaf y la Confederación Asiática de Futbol.
La UEFA incluso advirtió con boicotear las competencias organizadas por la FIFA, incluida la Copa del Mundo, hasta que el proyecto fuera descartado. Aunque la propuesta fue retirada el sábado, el organismo europeo aseguró haber perdido la confianza en Infantino y varias federaciones, entre ellas Inglaterra y Gales, retiraron formalmente su respaldo al dirigente.
El reporte también señala que miembros del Consejo de la FIFA buscan reunir los 19 votos necesarios para solicitar una reunión extraordinaria en la que Infantino explique tanto el proyecto FFE como el manejo del caso Folarin Balogun. En caso de no conseguir la mayoría o si el presidente rechaza la petición, los opositores contemplan un «boicot de gobernanza» que dejaría prácticamente paralizada la operación de la FIFA.
La situación se produce además tras la renuncia del asesor principal de Infantino, Carlos Cordeiro, y después de que el director de operaciones de la FIFA, Kevin Lamour, afirmara que el personal del organismo había sido «engañado» por el presidente.
Aunque diversas asociaciones de África, Sudamérica y Oceanía mantienen su respaldo a Infantino, el apoyo de las federaciones asiáticas podría resultar determinante. Mientras países como Qatar, Emiratos Árabes Unidos, Sri Lanka y Líbano han expresado su apoyo, Jordania tomó una postura contraria. El presidente de su federación, el príncipe Ali Bin Al Hussein, acusó a la FIFA de presunto chantaje al asegurar que durante la Copa del Mundo se le ofreció el pago de recursos pendientes a cambio de votar por Infantino, señalamientos sobre los que la FIFA no ha emitido respuesta.
A la par, la UEFA informó que analiza emprender acciones legales por el proyecto FFE y solicitó que se preserven todos los documentos relacionados con la iniciativa.
