La tensión terminó por desbordar a Uruguay y el partido frente a España se convirtió en una sucesión de faltas, golpes y entradas al límite que el árbitro Ismail Elfath tardó demasiado en sancionar.
Durante buena parte del encuentro, el silbante estadounidense permitió un juego excesivamente físico por parte del conjunto dirigido por Marcelo Bielsa. Codazos, patadas, manotazos y entradas a destiempo fueron una constante mientras España intentaba mantener la posesión del balón tras adelantarse 1-0 con el tanto de Álex Baena al minuto 42.
Aunque la cantidad de infracciones marcadas no reflejó lo que sucedía sobre el terreno de juego, los futbolistas españoles fueron acumulando golpes. Pedri, Baena, Dani Olmo y otros elementos de la Roja fueron blanco de reiteradas entradas, mientras Elfath apenas mostró dos tarjetas amarillas hasta la segunda pausa de hidratación, ambas para Juan Sanabria y Varela.
Uno de los jugadores más señalados fue Agustín Canobbio, quien había protagonizado varias acciones fuertes sin recibir castigo inmediato. Entre ellas, una entrada con los tachones por delante sobre Pedri, seguida por otra dura acción de Ronald Araujo sobre Lamine Yamal. La permisividad arbitral aumentó la frustración del conjunto español, que no encontraba respuesta disciplinaria a las constantes infracciones.
La polémica continuó cuando Nico Williams reclamó una expulsión para Nicolás De la Cruz tras otra acción que consideró merecedora de tarjeta roja. El extremo mostró su molestia de manera evidente y tuvo que ser calmado por su compañero Unai Simón.
La expulsión finalmente llegó, pero hasta los minutos finales. Canobbio vio la tarjeta roja después de una durísima entrada sobre Pau Cubarsí, a quien clavó los tacos tras un despeje del defensor español. La acción provocó la inmediata reacción de los jugadores de España, que rodearon al árbitro para exigir una sanción ejemplar. Incluso después de abandonar el terreno de juego, el uruguayo continuó protagonizando incidentes desde la banda.
Cubarsí evitó una lesión de gravedad, aunque no todos los españoles corrieron con la misma suerte. Yeremy Pino terminó con molestias en el hombro izquierdo tras otra fuerte entrada, dejando en evidencia el elevado nivel de intensidad con el que finalizó un encuentro que Uruguay terminó jugando con más desesperación que fútbol.
