El Real Madrid probó el sabor de la derrota por primera vez en la temporada tras caer 1-0 ante un combativo Real Betis. En un duelo marcado por la alta tensión y el asfixiante calor del verano sevillano, el oportunismo del irlandés Troy Parrott y una actuación monumental del guardameta Álvaro Valles —quien le atajó un penal a Kylian Mbappé en la agonía del partido— sentenciaron a los de Carlo Ancelotti en Heliópolis.
A pesar de que el conjunto bético intentó asfixiar con una presión adelantada desde el silbatazo inicial, fue el cuadro merengue el que dictó las condiciones en el arranque. El asedio visitante fue peligroso: apenas al minuto 11, Valles demostró sus reflejos felinos al desviar un remate a bocajarro del defensor Huijsen, y poco después, la fortuna le sonrió a los locales cuando Vinicius Júnior estrelló el esférico en el poste, a puerta vacía, aunque con poco ángulo de disparo.
Pasado el vendaval madridista, los locales comenzaron a adueñarse de la posesión gracias a la inteligencia táctica de Isco. El malagueño retrasó su posición para orquestar los hilos y conectar con el brasileño Antony, el hombre más inspirado en el ataque bético. De sus botines nació una de las opciones más claras de la primera mitad, cuando sirvió un centro para que el ‘Cucho’ Hernández ensayara un remate acrobático que se marchó rozando el palo izquierdo de Thibaut Courtois.
Antes del descanso, el Madrid tuvo la ventaja en sus manos mediante un fulgurante contragolpe tejido entre Arda Güler, Jude Bellingham y Vinicius. El brasileño cedió el «pase de la muerte» para Mbappé, pero su doble intento desató el milagro defensivo de la jornada: el primer disparo fue salvado bajo palos por Natan, y el contrarremate fue despejado providencialmente con el pecho por Marc Bartra sobre la misma línea de gol.
Para la parte complementaria, el trámite se equilibró. El mediocampo blanco comenzó a fundirse bajo las altas temperaturas de la capital andaluza, situación que Manuel Pellegrini leyó a la perfección introduciendo cambios que le dieron oxígeno a su escuadra. Fue entonces cuando apareció Troy Parrott; el fichaje más caro del Betis este verano demostró su olfato goleador. Tras un salto imperial y cabezazo de Deossa en un tiro de esquina, Courtois dejó un rechace corto que el ariete irlandés empujó al fondo de las redes.
El verdadero drama se reservó para el tiempo de compensación, convirtiéndose en un auténtico carrusel de emociones. Primero, el colegiado ahogó el grito de gol merengue al anular por fuera de juego un golazo de Carlos Espí que parecía rescatar el empate. Instantes después, un derribo de Natan sobre Vinicius en el área le dio al Madrid una última vida. Kylian Mbappé asumió la responsabilidad desde los once pasos, pero ejecutó con escasa fuerza a la derecha; Álvaro Valles se estiró de forma extraordinaria para desviar el disparo del astro francés, completando una actuación memorable que dejó los tres puntos en casa y la primera gran sorpresa de LaLiga.
