Futbol Mundial.- Lionel Messi e Inter Miami tenían una cita importante en la MLS. El conjunto de Florida se preparaba para recibir a Nashville SC en el Nu Stadium, en un partido que ponía frente a frente a los dos primeros equipos de la Conferencia Este y que podía tener implicaciones importantes en la pelea por el Supporters’ Shield.
El encuentro llegaba en un momento en el que Miami necesitaba recuperar terreno. Nashville se encontraba nueve puntos por encima con 53 unidades y, de acuerdo con el Miami Herald, estaba en camino de superar el récord de puntos de Inter Miami en una temporada regular, establecido en 74.

Para Messi y compañía, además, el rival representaba una cuenta pendiente. Nashville había derrotado al equipo de Miami 4-1 en su último enfrentamiento y también había eliminado al conjunto de Messi de la Concacaf Champions Cup durante el año. Por ello, el duelo en casa tenía un ingrediente especial.
Inter Miami buscaba reaccionar

El equipo dirigido de manera interina por Guillermo Hoyos llegaba después de empatar sus dos partidos anteriores, frente a Atlanta United y Chicago Fire. En sus ocho encuentros previos, Inter Miami apenas había conseguido una victoria, situación que había reducido el margen de error en la carrera por los primeros puestos.
Aun así, la presencia de Messi mantenía la atención sobre el partido. El argentino era una de las principales armas ofensivas del conjunto de Florida y el equipo esperaba aprovechar su condición de local para recortar la diferencia con Nashville.
El encuentro también representaba una oportunidad para que Miami volviera a hacerse fuerte en su nuevo estadio. La expectativa estaba puesta en una noche con el apoyo de sus aficionados y en un partido que, además de los tres puntos, podía marcar el rumbo de la recta final de la temporada regular.
Un duelo con mucho en juego

Con 10 partidos por disputar en la temporada regular al momento de la publicación de la previa, cada resultado comenzaba a cobrar mayor importancia. Nashville llegaba como líder y con una ventaja considerable, mientras Inter Miami buscaba mantenerse en la pelea.
El choque también reunía a dos equipos que ya habían protagonizado varios enfrentamientos durante la temporada. Para Miami, la misión era clara: aprovechar su localía, frenar al líder y acercarse nuevamente a la cima de la Conferencia Este.
La expectativa, como suele ocurrir cuando Messi aparece en escena, estaba puesta también en lo que pudiera hacer el argentino. El partido prometía ser una nueva prueba para Inter Miami en una temporada donde cada jornada podía modificar la pelea por los primeros lugares.
