Futbol Mundial.- El FC Barcelona hizo algo que no cualquiera puede presumir: ganar en Getafe… y hacerlo sin sufrir más de la cuenta. Sí, aunque suene raro, los culés salieron con tres puntos del Coliseum y ahora están prácticamente acariciando el título de La Liga.
Con un 2-0 que vale oro puro, el equipo de Hansi Flick dio un paso gigantesco en la recta final del torneo. Y todo en una noche que, curiosamente, tuvo más de emotiva que de espectacular.
Sin Yamal… pero con dedicatoria incluida

La ausencia de Lamine Yamal pesaba. Y mucho. El joven crack se perderá lo que resta de la temporada por lesión, pero su sombra sigue presente.
El encargado de recordarlo fue Fermín López, quien abrió el marcador justo antes del descanso y celebró con el famoso gesto “304” de Yamal. Un detalle que no pasó desapercibido y que dejó claro que el vestidor está más unido que nunca.
Ya en la segunda mitad, Marcus Rashford apareció para liquidar el partido con una jugada individual que recorrió medio campo. Gol, partido y, prácticamente, media liga en la bolsa.
Números que ya huelen a campeonato

Con esta victoria, el Barcelona le saca 11 puntos al Real Madrid cuando solo quedan cinco jornadas por disputarse. Sí, todavía hay un Clásico en el camino… pero la realidad es que el margen ya es bastante cómodo.
Mientras tanto, el empate del Madrid ante el Real Betis terminó de allanar el camino para los blaugranas.
El Atlético despierta… justo antes del examen
Del otro lado de la moneda, el Atlético de Madrid por fin dio señales de vida.
Después de una racha para el olvido, los de Diego Simeone remontaron un partidazo 3-2 ante el Athletic Club en el Metropolitano.
Los goles de Antoine Griezmann y el doblete de Alexander Sørloth no solo salvaron los puntos… también le devolvieron algo de confianza a un equipo que llega con dudas a su choque europeo.
Porque sí, el siguiente reto no es cualquiera: nada menos que el Arsenal en semifinales de Champions.
Una liga que ya tiene dueño… salvo milagro

Mientras el Barça avanza con paso firme, el resto parece correr desde atrás sin mucho margen de maniobra. Incluso con tropiezos inesperados, el equipo catalán ha sabido resolver en los momentos clave.
Y si algo dejó claro esta jornada es que, a veces, para ser campeón… también hay que saber ganar “a lo Getafe”.
Porque sí, no fue el partido más brillante. Pero fue el que más pesa.