Futbol Mundial.- El Paris Saint-Germain volvió a golpear en Europa. Y esta vez, lo hizo en territorio enemigo.
Con un empate 1-1 frente al Bayern Munich en el Allianz Arena, el PSG selló su pase a la final de la UEFA Champions League gracias a un global de 6-5 que terminó siendo tan sufrido como espectacular.
Y sí, otra vez apareció Ousmane Dembele.
Golpe inmediato del PSG
El partido prácticamente arrancó con una cachetada para el Bayern. Apenas al minuto tres, Khvicha Kvaratskhelia rompió líneas con una pared rápida junto a Fabian Ruiz y encontró completamente solo a Dembélé, que no perdonó frente al arco.
Ese gol cambió todo.
Porque el Bayern necesitaba responder rápido… y terminó chocando una y otra vez contra una defensa parisina mucho más sólida que la del partido de ida.
PSG aprendió a sufrir

Después del caótico 5-4 en París, muchos esperaban otro festival ofensivo. Pero esta vez el PSG mostró otra cara: orden, sacrificio y resistencia.
Jugadores como Joao Neves y Nuno Mendes fueron claves para contener a figuras como Harry Kane, Luis Diaz y Michael Olise.
Kane terminó marcando en el descuento, pero ya era demasiado tarde.
Polémica y frustración alemana
El Bayern también reclamó varias jugadas polémicas. Hubo protestas por posibles manos dentro del área y por una segunda amarilla que nunca llegó para Nuno Mendes.
El técnico Vincent Kompany evitó entrar de lleno en la polémica arbitral, aunque sí dejó claro que su equipo merecía más tiempo añadido.
Aun así, reconoció el crecimiento del club esta temporada.
“Hemos progresado”, resumió el entrenador belga.
París vuelve a soñar
Ahora, el PSG buscará defender su corona europea frente al Arsenal en la final del 30 de mayo en el Puskas Arena.
El equipo parisino quiere conseguir su segunda Champions consecutiva, algo que nadie logra desde el dominio del Real Madrid entre 2016 y 2018.
El presidente Nasser Al-Khelaifi lo dejó claro tras el partido:
“Somos guerreros”.
Un PSG más maduro

Lo más peligroso de este PSG no es solo su talento. Es que ahora parece un equipo que sabe competir cuando no tiene el balón, cuando toca sufrir y cuando el partido se vuelve incómodo.
Eso antes no pasaba.
Y quizá por eso, hoy París vuelve a sentirse favorito.
Porque si el año pasado conquistó Europa jugando brillante… este parece capaz de hacerlo también sobreviviendo a las tormentas.