Futbol Mundial.-La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, cumplió oficialmente con una de sus promesas más sonadas de cara a la Copa del Mundo: no asistirá al partido inaugural del próximo 11 de junio en el Estadio Azteca entre México y Sudáfrica. En su lugar, la mandataria decidió ceder su cotizado boleto número 00001 a Yolett Cervantes Cuaquehua, una joven indígena de 21 años originaria del estado de Veracruz.
Cervantes Cuaquehua, quien destaca por su talento en el balompié amateur, obtuvo el pase tras ser seleccionada por un jurado en un concurso gubernamental que evaluó sus habilidades con el balón.
«Ellos son el orgullo de México. No van a representar a la presidenta, ni a la jefa de gobierno; van a representar a México», afirmó Sheinbaum durante la conferencia de prensa donde entregó el boleto.
La joven veracruzana expresó su gratitud de manera directa ante el gesto: «Muchas gracias por tomarnos en cuenta».
Boletos de regalo para las tres sedes mexicanas

La entrega de accesos no se limitó al partido del Coloso de Santa Úrsula. Sheinbaum también obsequió boletos para otros encuentros de la justa que se disputarán en Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey. Los beneficiados fueron tres atletas amateurs de 16, 22 y 23 años, quienes también superaron las pruebas del concurso organizado por el gobierno federal.
Desde marzo pasado, Sheinbaum había adelantado su decisión de no ocupar el palco presidencial durante la inauguración del torneo, argumentando que prefería ceder el protagonismo a las jóvenes futbolistas del país.
«Creo que una mujer joven que juega al fútbol es una gran representante de nuestro país. Muy poca gente podrá asistir a la inauguración», comentó la mandataria en su momento, confirmando además que ella presenciará el partido inaugural desde el Fan Fest masivo que se instalará en el Zócalo capitalino.
Un gesto que divide opiniones en el país
La decisión de la primera presidenta en la historia de México ha generado reacciones encontradas en la opinión pública. Mientras un sector de la ciudadanía y la comunidad deportiva aplaude la acción como un respaldo genuino al deporte amateur y a las comunidades indígenas, los críticos señalan el movimiento como una oportunidad desperdiciada para proyectar la imagen del país a nivel internacional ante los ojos del mundo y los altos mandos de la FIFA.








