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Mundial 2026

¡Despertó la Bestia! Haaland devora a Irak con un debut mundialista arrollador

Carlos Armando Torres Bujanda Jun 16, 2026 3 min read

Noruega llegará en esta Copa del Mundo hasta donde Erling Haaland decida llevarla. Y si juzgamos por su brutal presentación este martes, el límite parece inalcanzable. El letal delantero del Manchester City activó el «modo bestia» para comandar la contundente victoria escandinava por 4-1 sobre Irak, en un duelo del Grupo I que confirmó a los europeos como una amenaza muy seria.

Un estreno de época para el ‘Androide’

Hacía 28 años que la bandera de Noruega no ondeaba en la fase final de un Mundial (desde Francia 1998). Es decir, la última vez que su país jugó este torneo, Haaland ni siquiera había nacido. Sin embargo, el pánico escénico no existe en el sistema operativo de este jugador.

A los 29 minutos, el estadio estalló. Tras un centro preciso de David Moller Wolfe al corazón del área, Haaland se deslizó sobre el césped y, con un espectacular recurso de talón, mandó la esférica al fondo de la red. La pincelada desató la locura de la marea roja en las gradas, que de inmediato hizo retumbar el inmueble con su ya icónico y sincronizado cántico vikingo.

El espejismo iraquí y el golpe psicológico

Irak, que regresaba a la máxima justa del fútbol tras una larguísima y dolorosa espera desde su única participación en México 1986, demostró que no viajó solo a pasear. Impulsados por una apasionada afición concentrada detrás de una de las porterías, los asiáticos encontraron oxígeno al minuto 38.

Amir Alammari rescató un balón sobre la línea de fondo y envió un centro venenoso que techó a la defensa vikinga. Ahí apareció Aymen Hussein, el héroe de la clasificación iraquí, para conectar un testarazo implacable que venció al arquero Orjan Nyland, decretando el 1-1 parcial.

Parecía que habría partido, pero Haaland tenía otros planes. Justo antes del silbatazo del medio tiempo, el instinto depredador del noruego volvió a castigar. Aprovechó un desastroso y comprometido pase hacia el portero iraquí Jalal Hassan, aceleró a fondo, le robó la cartera anticipando el despeje y, con la espinilla, empujó el balón para el 2-1. Un golpe anímico letal.

La sentencia escandinava

En la segunda mitad, Noruega controló los hilos del juego. La tranquilidad absoluta llegó al minuto 76 gracias a la otra gran estrella del equipo: Martin Odegaard. El capitán cobró un tiro de esquina quirúrgico que Leo Ostigard transformó en el tercer tanto. La tragedia asiática se consumó en el tiempo agregado, cuando el delantero Aymen Hussein desvió accidentalmente el balón hacia su propia meta, sellando el 4-1 final.

Frialdad vikinga

Fiel a su estilo robótico, Haaland (quien llegó a 57 goles internacionales) minimizó la euforia tras la exhibición: «Se trata de continuar y no pensar demasiado. Es difícil en esta etapa, pero me enfocaré en el próximo juego. Hay que estar felices, pero mantener la calma».

Del otro lado, la resignación era evidente. «Es un momento de orgullo estar de vuelta después de 40 años. Pero perder 4-1, duele», confesó el jugador iraquí Hussein Ali. Su técnico, Graham Arnold, cerró el capítulo con pragmatismo: «Esas cosas pasan. Es lo que es y tenemos que aprender de ello».

Irak tendrá que lamerse las heridas rápidamente, mientras que el resto del mundo ya tomó nota: la invasión nórdica ha comenzado, y su líder viene con sed de sangre.

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