El polémico gol anulado a Francisco Javier «El Abuelo» Cruz ante Alemania Federal en los Cuartos de Final de México 1986 sigue siendo uno de los capítulos más dolorosos y frustrantes en la historia del futbol mexicano. Ocurrió el 21 de junio de aquel año, en la cancha del Estadio Universitario de Monterrey, durante el histórico duelo que representó la última vez que el Tricolor disputó el anhelado «quinto partido» en una Copa del Mundo.
El clamor de la tribuna regiomontana

Durante aquel tenso y cerrado encuentro, el marcador se mantenía congelado en un terco 0-0. Corría el minuto 70 cuando la afición local comenzó a presionar fuertemente al técnico Bora Milutinovic con un cántico que retumbaba en todo el recinto: «¡Sacaremos al Abuelo de la banca!». El estratega cedió ante la exigencia popular y mandó al terreno de juego al joven y carismático delantero de los Tigres de la UANL.
La jugada que detuvo el tiempo

Apenas unos minutos después de pisar el césped, se desató la jugada que prometía cambiar el destino del balompié azteca para siempre:
- Tras el cobro de un tiro de esquina y una serie de rebotes dramáticos dentro del área penal, el «Abuelo» Cruz conectó el esférico en una espectacular media vuelta, enviándolo directo al fondo de las redes alemanas.
- El estadio estalló en un grito ensordecedor. Era la catarsis pura; el gol que parecía entregarle a México el boleto directo a las Semifinales del torneo.
- Sin embargo, el árbitro colombiano Jesús Díaz Palacios invalidó la anotación de inmediato, apagando de tajo la mayor fiesta nacional.
La eterna controversia arbitral

El silbante central argumentó una supuesta falta previa de Hugo Sánchez sobre el defensor alemán Andreas Brehme durante el forcejeo en el área, justo antes de que el balón quedara a merced de Cruz.
Con el paso de las décadas, las repeticiones televisivas no han hecho más que sembrar dudas y alimentar la leyenda negra. Gran parte de la afición y los analistas coinciden en que el contacto fue mínimo, que Brehme exageró flagrantemente la caída y que al arbitraje simplemente «le pesó» la jerarquía de la camiseta teutona. El propio «Abuelo» Cruz relataría tiempo después que el silbante había levantado la mano antes de su remate, pero el inmenso estruendo de la tribuna impidió que cualquier jugador en la cancha escuchara el silbatazo a tiempo.
Un desenlace trágico en penales
Al no subir la anotación al marcador, el partido finalizó 0-0 tras los 90 minutos reglamentarios y los agónicos tiempos extra. El boleto a la antesala de la final tuvo que definirse en la fatídica tanda de penales. Allí, la implacable frialdad de Alemania Federal se impuso por 4-1, eliminando a un combinado mexicano que se despidió invicto de su propio Mundial, llevándose para siempre la dolorosa espina de un pase a semifinales que les fue arrebatado de las manos.
