La selección de Paraguay ha protagonizado la primera gran sorpresa de la fase final de la Copa del Mundo 2026 al dejar en el camino a la poderosa Alemania en los 16avos de final. El equipo comandado por Gustavo Alfaro firmó un empate 1-1 tras 120 minutos de pura intensidad y terminó sellando su boleto a la siguiente ronda en una dramática tanda de penales, donde la figura inmensa del arquero Orlando Gill brilló al atajar dos cobros.
El heroísmo guaraní y la resistencia defensiva
El cuadro sudamericano fue el encargado de abrir el marcador gracias a una certera definición de Julio Enciso. Sin embargo, la alegría fue momentánea, ya que Kai Havertz logró igualar las acciones en la segunda mitad. A partir de allí, Paraguay sacó a relucir su histórica garra y se defendió con un orden táctico impecable.
Destacaron enormemente las labores defensivas de los centrales Gustavo Gómez y José Canale, junto al despliegue en el mediocampo de Matías Galarza y, por supuesto, la seguridad bajo los tres palos de Gill. El clímax llegó desde los doce pasos: tras una agónica serie de 12 ejecuciones, la Albirroja se impuso y dejó al mundo entero boquiabierto.
El karma alemán desde Brasil 2014
Esta nueva eliminación temprana de los tetracampeones del mundo confirma una tendencia alarmante. Desde que la Mannschaft tocó el cielo con las manos al vencer a la Argentina en el Mundial de Brasil 2014 (con aquel recordado gol de Mario Götze en el tiempo extra), el equipo ha entrado en una espiral de fracasos.
Muchos aficionados señalan que la suerte germana cambió drásticamente tras los festejos de aquel título. En aquel entonces, los jugadores alemanes protagonizaron una polémica celebración burlándose del equipo capitaneado por Lionel Messi. Con la ya famosa «danza de los gauchos», los futbolistas cantaban «los gauchos caminan así», mientras imitaban un andar encorvado.
Las imágenes dieron la vuelta al mundo y generaron un fuerte repudio, incluso dentro de su propio país. Diarios como Der Spiegel y Die Tageszeitung calificaron la actitud de «vergüenza» y de mal gusto en plena euforia festiva. La controversia escaló a tal punto que Wolfgang Niersbach, entonces presidente de la Federación Alemana de Fútbol, tuvo que salir a pedir disculpas públicas.
Una caída histórica sin precedentes
Desde aquel episodio, el declive de la selección alemana ha dejado de ser una simple anécdota para convertirse en una estadística trágica. Un país que entre 1954 y 2014 nunca había fallado en llegar, al menos, a los cuartos de final de una Copa del Mundo, hoy acumula tres eliminaciones prematuras y consecutivas:
- Rusia 2018: Llegaron como campeones defensores y se despidieron en la fase de grupos tras caer ante México y Corea del Sur.
- Qatar 2022: La pesadilla se repitió. Cayeron en su debut frente a Japón y, por diferencia de goles en la última fecha, volvieron a hacer las maletas antes de los octavos de final.
- Mundial 2026: Ahora, Paraguay se encargó de asestar un nuevo golpe en los 16avos de final, superándolos en los penales tras no poder sacar diferencias en el tiempo reglamentario.
Hoy, la resistencia y el corazón del equipo paraguayo exponen nuevamente las carencias de una Alemania que sigue sin encontrar el rumbo, demostrando que en el fútbol, el estatus de favorito no garantiza victorias. La Albirroja celebra; Alemania, una vez más, tendrá que replantearse todo su proyecto.
